Biografía de Félix Rodríguez de la Fuente

El pasado 12 de marzo tuvo lugar en Madrid la presentación de la primera biografía autorizada de Félix Rodríguez de la Fuente. Estas son las palabras que la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Dña. Elena Espinosa, dedicó a la figura de Félix y a la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente que ha cogido el testigo de su legado.

(...) La forma de pensar y de ver las cosas de Félix combinaba, como ha sucedido con otros destacados naturalistas, una extraordinaria capacidad para fijarse en lo infinitamente pequeño y en lo infinitamente grande.

Como es sabido, la muerte le sorprende en Alaska, a donde había acudido para rodar una carrera de trineos con perros esquimales.

Hacía tiempo que su trabajo se extendía más allá de nuestras fronteras. Conocía y exploraba geografías remotas para encontrarse con nuevas expresiones de la vieja relación entre el hombre y la tierra.

Fruto de todas esas experiencias y reflexiones empezaba a emergen en su cabeza un salto de escala: la necesidad de afrontar la conservación de la naturaleza desde un ámbito global.

Algo que ahora está en plena vigencia, como es encontrar mecanismos globales de gobernanza en el ámbito de la ONU estaba ya en la mente de Félix Rodríguez de la Fuente. (...)

Elegía de un campesino extremeño

Queremos compartir con vosotros uno de los muchos mensajes de apoyo que ha recibido la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente con motivo del 30 aniversario de su desaparición. Gracias a todos por vuestro apoyo.

"No sé por dónde empezar...me palpita muy rápido el corazón y mis manos tiemblan nerviosas. Cómo hablar del hombre que amó a la tierra, que como un campesino sembró y cosechó una cosecha de nuevas ideas...ecologistas, naturalistas, biólogos, veterinarios, etc. todo un grupo con un solo ejercicio: salvar al hombre y la tierra. 

Aunque fuéramos ciegos su voz nos hizo temblar, sus imagenes nos obligaron a soñar y su educacion nos hizo respetar. Félix Rodriguez de la Fuente fue un hombre bueno, de esos que destacan en una cosecha, por su propio ser. Félix era distinto...era consciente de lo que hacia y por lo que vivía y murió...era parte de la naturaleza.
 
Siguen temblando mis manos y mi mente busca la imagen más destacada de su labor y me gustan todas. Destaco su voz, su alma, su valor en una España donde nadó contra corriente y venció cual salmón; tuvo su descendencia y la cultivó.

En silencio, no me atrevo ni a poner una suave canción, sólo la tristeza, la certera sinceridad de campesino que asombrado por la labor de un hombre bueno, trata de imitarle en muchas de sus actuaciones... El Hombre y la Tierra tiene muchas explicaciones pero son todas acertadas y buenas.
 
Una lágrima resbala por mi mejilla y en silencio lloro el vacío que nos ha dejado.... pienso despacio en una poesia...
 
"Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
de almendro de nata te requiero,
que tenernos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero."

Extracto de la Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández.
 
No se si consigo llegar a vuestros corazones como Félix llegó al mío, pero os prometo una certeza... nunca lo olvidaremos. 

Desde un rincón de la Extremadura rural, una sencilla familia campesina." 


http://www.facebook.com/felixrodriguezdelafuente

30 años sin Félix

La biodiversidad urbana también existe

Hablamos de biodiversidad, de riqueza natural, y rápidamente pensamos en remotos espacios protegidos, en Parques Nacionales donde la huella del hombre apenas es visible. Pero estamos equivocados.

Según la Real Academia Española, el término biodiversidad define la “variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente”. Y esa diversidad, tanto genética, como específica o ecológica, engloba a toda la biosfera, al margen de su estado de conservación y de los efectos (negativos o positivos) que los humanos, como una especie más, tengamos sobre ella.

En el Año Internacional de la Diversidad Biológica que celebramos a lo largo de todo 2010 existe una biodiversidad olvidada, la de las ciudades, por mucho que ambos conceptos, biodiversidad y urbes, nos puedan parecer antagónicos.

El mundo urbano también engloba unos altos índices de biodiversidad. De hecho, no sólo hay ciudades con una impresionante riqueza de hábitats y especies, sino que además los espacios urbanos naturalizados pueden jugar un papel muy significativo como sumideros de CO2 y depuradores de gases nocivos, filtradores del agua de lluvia, reguladores térmicos e incluso como amortiguadores del ruido.

Así por ejemplo, un estudio ha identificado 97 lugares pertenecientes a la Red Natura en 32 grandes ciudades (de más de medio millón de habitantes), que en conjunto albergan un 40% de los hábitats amenazados a escala europea y el 50% de las especies de aves, 12 especies de mamíferos y 22 de peces.

En España no tenemos tanta suerte. Nuestro actual sistema urbanístico ha promovido un devastador modelo de desarrollo territorial donde se primó la ocupación masiva del suelo, su fragmentación y consecuente destrucción de valiosos espacios naturales, provocando con ello el desplazamiento o desaparición de importantes poblaciones singulares de fauna y flora.

Pero no todo está perdido. Una buena gestión y planificación de los espacios verdes urbanos puede revertir la situación hasta niveles insospechados, incluso manteniendo su uso público. Y con ello, además de lograr importantes beneficios ambientales es posible lograr una mayor calidad de vida y una mejor concienciación ciudadana hacia el respeto a la Naturaleza.

El primer paso lo deben dar nuestros políticos. Desarrollando políticas activas de permeabilización del campo en la ciudad, de interrelación entre ambos mundos, de reforestación y restauración ambiental. También es necesario tener un mejor conocimiento de los recursos con los que se cuenta, elaborando catálogos municipales de flora y fauna, revisados periódicamente, e incluso realizando censos que permitan conocer al detalle la evolución de estas poblaciones locales. Con toda esta información es posible gestionar luego un programa de sensibilización, promoviendo rutas o revalorizando entornos para lograr algo tan sencillo y necesario como es que los ciudadanos conozcan las riquezas de su ciudad, las aprecien y las conserven.

Porque la protección de la biodiversidad también es urbana.

César-Javier Palacios
Fundación Félix Rodríguez de la Fuente


Los lobos aún lloran

El equipo de NSD, nosoyundominguero.es, ha preparado este laborioso reportaje que rememora la figura de Félix Rodríguez de la Fuente en el 30 aniversario de su muerte.


Nosoyundominguero.es: Los lobos aún lloran from Tres Tréboles on Vimeo.


Mira también el especial que han preparado en conmemoración del 30 aniversario de su desaparición.



Los gorriones huyen del éxodo rural

Abilio está muy preocupado. Ya no se ven gorriones en su pueblo, en Peñahorada, en las montañas de Burgos. Primero desapareció la bribañuela, como allí llaman al alimoche. En ese caso la culpa la tuvieron las torretas de alta tensión que pusieron justo frente al farallón calizo donde criaban los pequeños buitres desde tiempo inmemorial. No vio sus cadáveres, pero sospecha con fundamento que debieron chocar contra ellos en alguno de esos días en los que la niebla helada no levanta en toda la mañana. ¿Pero ahora los gorriones? No ha quedado ni uno este invierno. Y llama a Elías para que me pregunte a mí ¿a dónde se han ido los gorriones?

Me temo, querido Abilio, que los gorriones se han ido huyendo del despoblamiento de pueblos como el tuyo, apenas un puñado de viejos sesteando al sol, con la espalda apoyada en los muros de una desvencijada iglesia monumental a donde ya no viene ni el cura por falta de feligreses. Con las huertas cada vez más abandonadas, sin eras ni graneros, con campos preñados de fertilizantes y pesticidas. ¿Qué van a comer esos gurriatos en un pueblo donde ya no hay ni basura, donde no quedan rebaños que pasten por esos pastizales cada vez más invadidos por el bosque y los jabalíes? Se han ido como se fueron los jóvenes, a buscar otros lugares con más futuro.

Cada vez que llego a un pueblo abandonado me aborda la misma sensación de desasosiego. Siento algo raro, fantasmal, como si los espíritus de esos niños ausentes, de esos ruidos, de esa vida bulliciosa, se hubiesen quedado atrapados entre las cuatro paredes que aún se resisten en caer. Pero sobre todo me faltan los gorriones. Entre las calles vacías encuentro rastros de una abundante vida salvaje, de zorros y tejones, de cárabos y cernícalos, pero nunca aparece el pequeño pájaro, el más común y popular de nuestra avifauna.

Desgraciadamente, el gorrión no tiene muchos sitios a donde ir. Nuestros campos industrializados y deshabitados van perdiendo interés para él, mientras que nuestras ciudades irrespirables, ajetreadas, apretadas, tampoco le sirven. La extinción puede acabar siendo su trágico final, ausente ya de grandes urbes europeas como Londres, Dublín, Edimburgo, Praga o Berlín, pero también de pequeños pueblos sin vida. Ni el campo ni la ciudad, qué triste sino.

Echaremos de menos a los gorriones, pues a pesar de no ser bellos, de no ser grandes cantores, sus piares nos alegran tanto como un beso, nos recuerdan nuestro pasado rural, nuestra condición natural. Y nos avisan, como eficaces bioindicadores, de que nos vamos a quedar solos en este planeta como no nos tomemos nuestro futuro más en serio.

César-Javier Palacios
Fundación Félix Rodríguez de la Fuente

Aves migratorias

Ilustración de Daniel Ras Aledo, la cual ganó el concurso de viñetas en contra del cambio climático organizado por La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y Le Monde diplomatique en España.