La alfalfa recibe los amarillos rayos del sol y las gotas azules de la lluvia, y crece verde para alimentar animales y personas. La manzana verde engorda alimentada por centelleos amarillos y el riego azul del campesino. Las verdes selvas se confeccionan también con dosis del astro amarillo y de chaparrones azules. Y nos regalan chorros de oxígeno.
El capitalismo para encubrir sus maldades se disfraza de economía verde.
Y hay opiniones que opinan que es verdad, que es posible verdear la depredación y la avaricia; y opiniones que opinan que es imposible, como Eduardo Lloret que me explica: “hasta los niños lo saben, el verde se obtiene sumando azul y amarillo”
25 jul 2012
9:34
19 jul 2012
10:10
Fue hace un millón y medio de años, en los albores del origen de la especie humana, cuando el fuego tomó protagonismo en nuestra historia. Entonces, en el Pleistoceno, la capacidad de controlar las llamas por parte de aquel primate bípedo que era el ‘Homo erectus’ fue un paso evolutivo clave para que llegáramos a ser lo que somos.
Como recuerda a menudo el paleontólogo catalán Eudald Carbonell, el fuego ayudó a que creciera el cerebro, aprovechando mejor las proteínas de la carne; además, iluminó la noche, nos socializó y facilitó la transmisión de experiencias a las nuevas generaciones en torno a la hoguera.
Sin embargo, ese mismo fuego, que fue instrumento aliado de nuestros antepasados, lo hemos convertido hoy en el enemigo. Millones de hectáreas de bosques resultan arrasadas en este pequeño planeta cada temporada. Sólo en España, según un informe de Greenpeace, en la última década han desaparecido 127.000 hectáreas cada año, una cifra que este 2012 vamos a superar con creces a tenor de los últimos desastres.
Es cierto que hoy somos muchos los humanos, y que habitamos en lugares de alto riesgo, pero también lo es que estamos perdiendo el control de un instrumento que se ceba en los escasos reductos de alto valor ecológico que nos quedan.
El primer gran desastre del año fue las Fragas do Eume, en Galicia, un bosque atlántico protegido (es Parque Natural) del que ardieron 2.000 hectáreas en abril. Luego vino el incendio de la serranía de Valencia, con 50.000 hectáreas desaparecidas y, estos últimos días, la tragedia ha llegado al Parque Nacional del Teide (Tenerife) y a La Palma.
Un 70% de estos fuegos son provocados por nuestra especie, en muchos casos por negligencia (se estima que la mitad tienen su origen en quema de rastrojos o restos de podas), y en muchos otros porque se quiere sacar un beneficio que poco tiene que ver con el aumento del cerebro o la necesidad de espantar a las fieras en la noche. Curiosamente, rara vez se encuentra a los culpables.
Pero, aunque propiciados por quienes encienden la mecha, hay más culpables detrás de esa fachada. Ecologistas en Acción hace meses que venía advirtiendo del peligro de la funesta combinación de la sequía con los recortes en la prevención y la gestión de los bosques. No era alarmismo. Yo misma, que paseé la pasada primavera por unos cuantos montes de este reseco país, pude comprobar la ingente cantidad de ‘leña’ sin recoger que había en los caminos, entre la floresta. Se presentía un verano incendiario.
‘Cuando un bosque se quema, algo tuyo se quema’, rezaba el eslogan de una antigua campaña publicitaria que intentó transmitir que las llamas no sólo amenazan propiedades, infraestructuras y vidas, sino la misma naturaleza. Los fuegos regeneradores, que en la sabana africana sirven para que el rebrote sea más fuerte y el ecosistema se mantenga, no son más que tragedias cuando acaban con ingentes masas forestales que nunca vuelven a ser lo que eran.
Así, si el control del fuego fue un aliado clave para llegar a ser ‘sapiens’, este ‘descontrol’ premeditado es la antítesis de la misma esencia humana. Una clara prueba de ‘involución’ de la especie. ¿Hacia dónde?
Imagen: Greenpeace
13 jul 2012
10:10
Recientemente hemos sabido que el CSIC —con la de cosas que podría hacer— ha dedicado esfuerzos y presupuesto a saber por qué el tomate industrial, el que habitualmente compramos en los supermercados, no sabe a tomate.
Resulta que en los experimentos de la industria alimentaria, movidas por el empeño de conseguir variedades de hortalizas uniformes y bonitas, un gen que no controlaban se alteró y ¡anda! nos quedamos sin sabor a tomate. Pero lo peor no es tal derroche, ni el reduccionismo de algo tan maravillosamente complejo, sino que andan entusiasmados con el descubrimiento, pues “con el gen identificado en unos pocos años lo tendremos resuelto”.
Ese tipo de variedades insípidas y con menos valor nutricional es parte de la destrucción de las agriculturas locales que siempre llevaron buenos alimentos a la mesa, a la vez que generaban medios de vida a muchas personas y aseguraba el mantenimiento de los paisajes rurales.
Por eso, por el futuro de lo rural y para que los tomates sepan a tomates, hemos de olvidarnos de falsas moderneces y valorar las infinitas variedades campesinas de tomates deformes y multicolores, con sabor a tomate y con garantías de por vida.
10 jul 2012
8:54
Cuando los pescadores Imraguen, de Mauritania, golpeaban unos palos desde la costa atlántica del Parque Nacional de Arguin, entre Nouakchott y Nuadibú, los delfines acudían a su llamada y con ellos arrastraban a otros peces que caían en las redes de quienes esperaban con el agua hasta las rodillas.
Nadie sabe el origen de esta simbiosis ancestral entre los humanos y los inteligentes cetáceos, pero hoy ese comportamiento, que se remontaba cientos de años, quizás miles, prácticamente ha desaparecido. Hace seis años, cuando visité la zona, ya era una tradición esporádica, y los Imraguen o habían emigrado o ejercían de guías para turistas o se morían de hambre.
Mar adentro, en otra simbiosis que se remonta a los primeros navegantes, los pescadores en todo el planeta se han visto acompañados por los hermosos cetáceos en sus singladuras, siempre prestos a ayudar cuando era preciso.
Pero hemos abierto una brecha: la sobrepesca ha acabado con los peces que les animaban a llegar a las playas mauritanas y los inteligentes delfines son cada vez más escasos y ya no acuden a la llamada de los imraguen. Son capturados a cientos en la indiscriminada pesca del atún, heridos por golpes contra las embarcaciones que pueblan los mares, alterados por la contaminación, convertidos en sopa… Hoy, la única simbiosis que continúa expandiéndose sin freno es la que mantienen con el ser humano en zoológicos y parques acuáticos.
Desde el 4 de julio, una campaña en la que participan varias ONG de protección animal y muchos famosos, denuncia bajo el lema ‘SOS Delfines” que en algunas instalaciones en las que participan en espectáculos les atiborran de Valium o esteroides para que no estén agresivos, y que vivir en un tanque de agua durante años les genera graves depresiones, que su cautiverio les atrofia su vida sexual y el cerebro.
Los promotores de esta iniciativa, SOS Delfines.org, han logrado la complicidad de Bigas Luna, Fernando Tejero o Macaco para dar la cara por los cetáceos. Recuerdan que al menos 90 delfines y cinco orcas son explotadas en shows musicales por toda España y más de un millar en el mundo. ¿Y qué pensar del creciente interés en nadar entre delfines en una piscina, agarrarles la aletas o subírseles encima? Algunos lo llaman ‘delfinoterapia’, pero es una relación desigual, impuesta, que poco tiene que ver con la de los pescadores mauritanos, con la de los pescadores.
En una ocasión, el cuidador de un zoo, en España, me ofreció alimentar un delfín en su tanque, mientras afuera comenzaba a atronar la música. Me recordó al ‘Flipper’ de mi infancia y parecía reír, pero su mirada era triste, su risa una mueca. A la cabeza me vino aquélla otra, anterior y mucho más feliz, de una manada de delfines saltando a 100 metros de la costa africana, desde donde ya no les llamaba ningún Imraguen.
Con un verano por delante, que puede estar lleno de actividades para interactuar con otros seres vivos, no está de más recordar que para los griegos estos mamíferos de de privilegiadas neuronas eran hombres castigados con esa metamorfosis por el dios Dionisio, al que quisieron vender como esclavo. Volveremos a ser castigados con pérdida definitiva si seguimos empeñados en divertirnos a su costa de su agonía mientras destrozamos la casa de la que fueron desahuciados.
Puedes firmar aquí la campaña Delfines.org
5 jul 2012
10:13
No he encontrado un vocablo más apropiado para vislumbrar, el próximo mes de diciembre, cómo podrían ser y nos afectarían los fenómenos cósmicos anunciados por los mayas hace milenios.
No creo que se refieran a un cuerpo celeste que vaya a colisionar con nuestro planeta, pero si una Fulguración, que quizás pronosticaron los mayas, prodigiosos y misteriosos astrónomos.
Una Fulguración es un repentina llamarada de energía solar la que se anuncia, sería de proporciones y de magnitud inimaginable y al incidir sobre la Tierra, dislocaría su equilibrio planetario de forma imprevisible. Podría neutralizar o incluso anular su campo electromagnético desencadenando un caos que rompería las bases de nuestra sociedad, que es más vulnerable de lo que pensamos.
Este cambio electromagnético global acabaría con toda posibilidad de comunicación y por tanto de globalización.
La anulación de las ondas hertzianas dejarían inactivos los satélites y toda posibilidad de comunicación por radio. Serían inútiles los GPS, las emisiones de radio y enmudecerían los teléfonos móviles. Los ordenadores estarían aislados, funcionarían pero sin posibilidad de recibir información exterior ni emitirla.
En cuanto al clima, sus cambios serían impredecibles ya que no se regirían por las pautas estadísticas conocidas hasta ahora. Esta anárquica evolución climática podría trastornar la supervivencia de los hábitats naturales y la de sus pobladores, entre ellos la de los humanos.
El mundo que se convertiría en una infinidad de micro comunidades aisladas, constituyendo una pesadilla para políticos manipuladores y gobernantes que perderían todo poder e influencia.
Si el polo magnético de la tierra cambiase de lugar los buques no podrían orientarse ya que los satélites solo serán objetos mudos e inútiles y los barcos y aviones tendrían que orientarse por las estrellas ya que, sin brújula navegar a la estima, no sería viable. Adiós a los petroleros y sin petróleo la pretensión de conseguir una economía globalizada sería imposible debido a la total pérdida de comunicación y de información.
¿Habría llegado la hora a las micro-economías rurales? ¿Está la sociedad preparada para gestionarlas?
Esto es solo un esbozo de lo que podría ocurrir si esa extraordinaria Fulguración se produce. Un pronóstico carente de pruebas científicas solo de elucubraciones intuitivas que, si se hiciesen realidad, cambiarían nuestra forma de vida de forma irreversible.
28 jun 2012
9:04
Nunca estuve en Las Galápagos. Aún sin ‘George’, es de los pocos sitios donde los esfuerzos de conservación han logrado aumentar las poblaciones de tortugas terrestres, que llegaron a ser sólo 3.000 hace unas décadas. Pero en Tortuguero (Costa Rica), pude comprobar como los mismos turistas que pagan y se emocionan por ver hacer su nido a una tortuga marina carey (‘Eretmochelys imbricata), al día siguiente compran pulseras hechas con su caparazón, o una peineta. Son los mismos que tiran plásticos al mar, que luego estos animales confunden con las medusas que les alimentan, causándoles y la muerte. Los mismos que se olvidan de que la luz de sus casas junto a las playas, les impide salir a desovar.
En Boavista (Cabo Verde) un proyecto científico español, del CSIC y la Universidad de Las Palmas, ha trabajado durante años para evitar la caza y la destrucción de los huevos de tortugas bobas (‘Caretta caretta’). Es una especie totalmente desaparecida en España.
Ver nacer miles de diminutas ‘tartarugas’ es un espectáculo fascinante. Saber que sólo una de cada 1.500 llegará a adulta, no amilana a los voluntarios que, pacientemente, rescatan los huevos de lugares de riesgo y los protegen antes de eclosionar. Esa labor, que exige patrullar noche tras noche las largas playas africanas, ya se ha visto recompensada: este año ha descendido la mortalidad de las tortugas bobas, tras años de trabajo y sensibilización de la población local. Adolfo Marco, uno de los responsables del proyecto, del CSIC, recordaba hace unos días que en 2007 en esas playas se cazaron más de 1.200 hembras. El año pasado fueron 55.
Algunas de las recién nacidas caboverdianas se soltaron en 2007 en Fuerteventura y Almería, con el ánimo de introducir la especie de nuevo en las costas españolas. Se sabe que, cuando sean adultas, volverán al lugar del que salieron para dejar sus huevos. Pero pasarán años antes de saber si esas pequeñas crías vuelven a las playas, si es que antes no tropezaron con un cazador, un anzuelo, redes y palangres de pesca o con una medusa plastificada. Por ello, conservar y promover medidas para que los mares y las tierras no vacíen de especies que viven en tan delicado equilibrio es ya una urgencia. La muerte del ‘Solitario George’ es un toque de atención para no ser un día los ‘Solitarios humanos’.
25 jun 2012
11:25
Recientemente el Congreso de los Diputados español ha convalidado la ley express para facilitar el emprendimiento. Esto simplificará los procedimientos y agilizar los trámites para montar un pequeño negocio, algo muy necesario si tenemos en cuenta que según los datos del informe Doing Bussines de 2011, nuestro país es en el que más tiempo se tarda en cumplir con los trámites y procedimientos necesarios para poder abrir una empresa: 47 días y unos costes medios de tramitación de 600€. Los estados miembros de la UE donde menos tiempo hay que invertir para abrir un negocio son Portugal, Italia, Eslovenia y Dinamarca, con 6 días.
Es necesario simplificar y aclarar que ha día de hoy es más sencillo montar un negocio, y para ello existen distintas herramientas y entidades que trabajamos para esto sea así.
Actualmente hay unos 150 Puntos de Asesoramiento e Inicio de Tramitación (Pait) distribuidos en trece comunidades autónomas y desde aquí rellenando el Documento Único Electrónico (DUE) se puede crear una empresa en un día con unos costes de tramitación de 100€.
Desde la Fundación estamos enseñando que elaborar un plan de negocio, tener en cuenta aspectos de marketing y comercialización, saber lo que es el coaching y otros conceptos empresariales (que parecen muy fríos), no está reñidos con la conservación de la naturaleza y así surge nuestra iniciativa Emprender para Conservar. Hasta ahora hemos ayudado a más de 700 personas y creado entre todos 16 nuevos puestos de trabajo directos.
Entendemos que no puede existir un desarrollo ilimitado a costa de la explotar todos nuestros recursos naturales hasta el extremo de que desaparezcan. En palabras del propio Dr. Félix Rodríguez de la Fuente: ”La Catedral de León o las Pirámides de Egipto las podemos destruir cuando queramos, todo es cuestión de dinamita y reconstruirlas cuestión de tiempo; pero cuando desaparece una sola especie animal, la hemos perdido para siempre, porque crear sólo Dios puede hacerlo.”
Los seres humanos no crecemos indefinidamente, llega un momento en el que hay que dejar de crecer para desarrollarse, enriquecerse, aprender, colaborar y apoyarnos, pero parece que vamos cada uno por un lado sin un rumbo determinado y con la única idea cortoplacista de ganar mucho dinero.
El medio rural se perfila como una alternativa real, y no sólo para desconectar el fin de semana o en verano, sino como un lugar adecuado para vivir y trabajar.
Según la legislación, más del 80% de nuestro territorio es considerado como medio rural y tan sólo acoge a un 17% de la población, es decir, vivimos aglomerados en las ciudades. Paradójicamente dicha población depende del medio rural y si se facilitara información sobre la búsqueda de alojamiento y de empleo en dichas zonas se podría en marcha una revitalización de dichas zonas de manera efectiva. Nosotros lo hemos comprobado.
Volviendo a citar a Félix Rodríguez de la Fuente debemos recordar que “somos una especie más, distinta pero una especie más”, y como tal tenemos un impacto en el medio, que no siempre es negativo. Debemos estar agradecidos por el manejo que han hecho nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos de los territorios, ya que eso es lo que ha conseguido hacer que aproximadamente el 28% de España cuente con alguna figura de protección de la naturaleza reconocida o bien internacionalmente (Reservas de la Biosfera) o bien a nivel europeo (Red Natura 2000) o nacionalmente (Parque Nacionales).
El 'descontrol' del fuego de los 'Sapiens' | Rosa M. Tristán
Fue hace un millón y medio de años, en los albores del origen de la especie humana, cuando el fuego tomó protagonismo en nuestra historia. Entonces, en el Pleistoceno, la capacidad de controlar las llamas por parte de aquel primate bípedo que era el ‘Homo erectus’ fue un paso evolutivo clave para que llegáramos a ser lo que somos.Como recuerda a menudo el paleontólogo catalán Eudald Carbonell, el fuego ayudó a que creciera el cerebro, aprovechando mejor las proteínas de la carne; además, iluminó la noche, nos socializó y facilitó la transmisión de experiencias a las nuevas generaciones en torno a la hoguera.
Sin embargo, ese mismo fuego, que fue instrumento aliado de nuestros antepasados, lo hemos convertido hoy en el enemigo. Millones de hectáreas de bosques resultan arrasadas en este pequeño planeta cada temporada. Sólo en España, según un informe de Greenpeace, en la última década han desaparecido 127.000 hectáreas cada año, una cifra que este 2012 vamos a superar con creces a tenor de los últimos desastres.
Es cierto que hoy somos muchos los humanos, y que habitamos en lugares de alto riesgo, pero también lo es que estamos perdiendo el control de un instrumento que se ceba en los escasos reductos de alto valor ecológico que nos quedan.
El primer gran desastre del año fue las Fragas do Eume, en Galicia, un bosque atlántico protegido (es Parque Natural) del que ardieron 2.000 hectáreas en abril. Luego vino el incendio de la serranía de Valencia, con 50.000 hectáreas desaparecidas y, estos últimos días, la tragedia ha llegado al Parque Nacional del Teide (Tenerife) y a La Palma.
Un 70% de estos fuegos son provocados por nuestra especie, en muchos casos por negligencia (se estima que la mitad tienen su origen en quema de rastrojos o restos de podas), y en muchos otros porque se quiere sacar un beneficio que poco tiene que ver con el aumento del cerebro o la necesidad de espantar a las fieras en la noche. Curiosamente, rara vez se encuentra a los culpables.
Pero, aunque propiciados por quienes encienden la mecha, hay más culpables detrás de esa fachada. Ecologistas en Acción hace meses que venía advirtiendo del peligro de la funesta combinación de la sequía con los recortes en la prevención y la gestión de los bosques. No era alarmismo. Yo misma, que paseé la pasada primavera por unos cuantos montes de este reseco país, pude comprobar la ingente cantidad de ‘leña’ sin recoger que había en los caminos, entre la floresta. Se presentía un verano incendiario.
‘Cuando un bosque se quema, algo tuyo se quema’, rezaba el eslogan de una antigua campaña publicitaria que intentó transmitir que las llamas no sólo amenazan propiedades, infraestructuras y vidas, sino la misma naturaleza. Los fuegos regeneradores, que en la sabana africana sirven para que el rebrote sea más fuerte y el ecosistema se mantenga, no son más que tragedias cuando acaban con ingentes masas forestales que nunca vuelven a ser lo que eran.
Así, si el control del fuego fue un aliado clave para llegar a ser ‘sapiens’, este ‘descontrol’ premeditado es la antítesis de la misma esencia humana. Una clara prueba de ‘involución’ de la especie. ¿Hacia dónde?
Imagen: Greenpeace
El sabor de los tomates | Gustavo Duch
Recientemente hemos sabido que el CSIC —con la de cosas que podría hacer— ha dedicado esfuerzos y presupuesto a saber por qué el tomate industrial, el que habitualmente compramos en los supermercados, no sabe a tomate. Resulta que en los experimentos de la industria alimentaria, movidas por el empeño de conseguir variedades de hortalizas uniformes y bonitas, un gen que no controlaban se alteró y ¡anda! nos quedamos sin sabor a tomate. Pero lo peor no es tal derroche, ni el reduccionismo de algo tan maravillosamente complejo, sino que andan entusiasmados con el descubrimiento, pues “con el gen identificado en unos pocos años lo tendremos resuelto”.
Ese tipo de variedades insípidas y con menos valor nutricional es parte de la destrucción de las agriculturas locales que siempre llevaron buenos alimentos a la mesa, a la vez que generaban medios de vida a muchas personas y aseguraba el mantenimiento de los paisajes rurales.
Por eso, por el futuro de lo rural y para que los tomates sepan a tomates, hemos de olvidarnos de falsas moderneces y valorar las infinitas variedades campesinas de tomates deformes y multicolores, con sabor a tomate y con garantías de por vida.
La macabra simbiosis con los delfines | Rosa M. Tristán
Cuando los pescadores Imraguen, de Mauritania, golpeaban unos palos desde la costa atlántica del Parque Nacional de Arguin, entre Nouakchott y Nuadibú, los delfines acudían a su llamada y con ellos arrastraban a otros peces que caían en las redes de quienes esperaban con el agua hasta las rodillas.Nadie sabe el origen de esta simbiosis ancestral entre los humanos y los inteligentes cetáceos, pero hoy ese comportamiento, que se remontaba cientos de años, quizás miles, prácticamente ha desaparecido. Hace seis años, cuando visité la zona, ya era una tradición esporádica, y los Imraguen o habían emigrado o ejercían de guías para turistas o se morían de hambre.
Mar adentro, en otra simbiosis que se remonta a los primeros navegantes, los pescadores en todo el planeta se han visto acompañados por los hermosos cetáceos en sus singladuras, siempre prestos a ayudar cuando era preciso.
Pero hemos abierto una brecha: la sobrepesca ha acabado con los peces que les animaban a llegar a las playas mauritanas y los inteligentes delfines son cada vez más escasos y ya no acuden a la llamada de los imraguen. Son capturados a cientos en la indiscriminada pesca del atún, heridos por golpes contra las embarcaciones que pueblan los mares, alterados por la contaminación, convertidos en sopa… Hoy, la única simbiosis que continúa expandiéndose sin freno es la que mantienen con el ser humano en zoológicos y parques acuáticos.
Desde el 4 de julio, una campaña en la que participan varias ONG de protección animal y muchos famosos, denuncia bajo el lema ‘SOS Delfines” que en algunas instalaciones en las que participan en espectáculos les atiborran de Valium o esteroides para que no estén agresivos, y que vivir en un tanque de agua durante años les genera graves depresiones, que su cautiverio les atrofia su vida sexual y el cerebro.
Los promotores de esta iniciativa, SOS Delfines.org, han logrado la complicidad de Bigas Luna, Fernando Tejero o Macaco para dar la cara por los cetáceos. Recuerdan que al menos 90 delfines y cinco orcas son explotadas en shows musicales por toda España y más de un millar en el mundo. ¿Y qué pensar del creciente interés en nadar entre delfines en una piscina, agarrarles la aletas o subírseles encima? Algunos lo llaman ‘delfinoterapia’, pero es una relación desigual, impuesta, que poco tiene que ver con la de los pescadores mauritanos, con la de los pescadores.
En una ocasión, el cuidador de un zoo, en España, me ofreció alimentar un delfín en su tanque, mientras afuera comenzaba a atronar la música. Me recordó al ‘Flipper’ de mi infancia y parecía reír, pero su mirada era triste, su risa una mueca. A la cabeza me vino aquélla otra, anterior y mucho más feliz, de una manada de delfines saltando a 100 metros de la costa africana, desde donde ya no les llamaba ningún Imraguen.
Con un verano por delante, que puede estar lleno de actividades para interactuar con otros seres vivos, no está de más recordar que para los griegos estos mamíferos de de privilegiadas neuronas eran hombres castigados con esa metamorfosis por el dios Dionisio, al que quisieron vender como esclavo. Volveremos a ser castigados con pérdida definitiva si seguimos empeñados en divertirnos a su costa de su agonía mientras destrozamos la casa de la que fueron desahuciados.
Puedes firmar aquí la campaña Delfines.org
Fulguración | Guillermo Rancés
No he encontrado un vocablo más apropiado para vislumbrar, el próximo mes de diciembre, cómo podrían ser y nos afectarían los fenómenos cósmicos anunciados por los mayas hace milenios.No creo que se refieran a un cuerpo celeste que vaya a colisionar con nuestro planeta, pero si una Fulguración, que quizás pronosticaron los mayas, prodigiosos y misteriosos astrónomos.
Una Fulguración es un repentina llamarada de energía solar la que se anuncia, sería de proporciones y de magnitud inimaginable y al incidir sobre la Tierra, dislocaría su equilibrio planetario de forma imprevisible. Podría neutralizar o incluso anular su campo electromagnético desencadenando un caos que rompería las bases de nuestra sociedad, que es más vulnerable de lo que pensamos.
Este cambio electromagnético global acabaría con toda posibilidad de comunicación y por tanto de globalización.
La anulación de las ondas hertzianas dejarían inactivos los satélites y toda posibilidad de comunicación por radio. Serían inútiles los GPS, las emisiones de radio y enmudecerían los teléfonos móviles. Los ordenadores estarían aislados, funcionarían pero sin posibilidad de recibir información exterior ni emitirla.
En cuanto al clima, sus cambios serían impredecibles ya que no se regirían por las pautas estadísticas conocidas hasta ahora. Esta anárquica evolución climática podría trastornar la supervivencia de los hábitats naturales y la de sus pobladores, entre ellos la de los humanos.
El mundo que se convertiría en una infinidad de micro comunidades aisladas, constituyendo una pesadilla para políticos manipuladores y gobernantes que perderían todo poder e influencia.
Si el polo magnético de la tierra cambiase de lugar los buques no podrían orientarse ya que los satélites solo serán objetos mudos e inútiles y los barcos y aviones tendrían que orientarse por las estrellas ya que, sin brújula navegar a la estima, no sería viable. Adiós a los petroleros y sin petróleo la pretensión de conseguir una economía globalizada sería imposible debido a la total pérdida de comunicación y de información.
¿Habría llegado la hora a las micro-economías rurales? ¿Está la sociedad preparada para gestionarlas?
Esto es solo un esbozo de lo que podría ocurrir si esa extraordinaria Fulguración se produce. Un pronóstico carente de pruebas científicas solo de elucubraciones intuitivas que, si se hiciesen realidad, cambiarían nuestra forma de vida de forma irreversible.
Requiem por el solitario George | Rosa Tristán
Cuando el ‘Solitario George’ nació, hace más de 100 años, el mundo era mucho más grande. Nadie supo entonces que en una diminuta isla del Pacífico rompía el cascarón la que sería la última tortuga gigante de la subespecie ‘Chelonoidis nigra abingdoni’. Su muerte, sin embargo, no ha tardado más de unas horas en ser global en un mundo que ha ‘empequeñecido’ a medida que se hacía ‘global’.
El luto en la Fundación Charles Darwin de las Islas Galápagos, en cuyas instalaciones vivió los últimos años intentando reproducirse, no es sólo por su pérdida. Lo es porque ya son sólo siete las subespecies de tortugas gigantes que sobreviven en ese espacio único (y hubo un tiempo que eran 14), porque cuando el ‘Solitario George’ nació había 200.000 ejemplares similares en su isla y hoy no llegan a 20.000, porque en su caso, como en muchos otros, no funcionó la reproducción dirigida científicamente y, lo peor, porque los humanos seguimos sin querer comprender que cada ser vivo que desaparece nos deja más solos.
Nunca estuve en Las Galápagos. Aún sin ‘George’, es de los pocos sitios donde los esfuerzos de conservación han logrado aumentar las poblaciones de tortugas terrestres, que llegaron a ser sólo 3.000 hace unas décadas. Pero en Tortuguero (Costa Rica), pude comprobar como los mismos turistas que pagan y se emocionan por ver hacer su nido a una tortuga marina carey (‘Eretmochelys imbricata), al día siguiente compran pulseras hechas con su caparazón, o una peineta. Son los mismos que tiran plásticos al mar, que luego estos animales confunden con las medusas que les alimentan, causándoles y la muerte. Los mismos que se olvidan de que la luz de sus casas junto a las playas, les impide salir a desovar.
En Boavista (Cabo Verde) un proyecto científico español, del CSIC y la Universidad de Las Palmas, ha trabajado durante años para evitar la caza y la destrucción de los huevos de tortugas bobas (‘Caretta caretta’). Es una especie totalmente desaparecida en España.
Ver nacer miles de diminutas ‘tartarugas’ es un espectáculo fascinante. Saber que sólo una de cada 1.500 llegará a adulta, no amilana a los voluntarios que, pacientemente, rescatan los huevos de lugares de riesgo y los protegen antes de eclosionar. Esa labor, que exige patrullar noche tras noche las largas playas africanas, ya se ha visto recompensada: este año ha descendido la mortalidad de las tortugas bobas, tras años de trabajo y sensibilización de la población local. Adolfo Marco, uno de los responsables del proyecto, del CSIC, recordaba hace unos días que en 2007 en esas playas se cazaron más de 1.200 hembras. El año pasado fueron 55.Algunas de las recién nacidas caboverdianas se soltaron en 2007 en Fuerteventura y Almería, con el ánimo de introducir la especie de nuevo en las costas españolas. Se sabe que, cuando sean adultas, volverán al lugar del que salieron para dejar sus huevos. Pero pasarán años antes de saber si esas pequeñas crías vuelven a las playas, si es que antes no tropezaron con un cazador, un anzuelo, redes y palangres de pesca o con una medusa plastificada. Por ello, conservar y promover medidas para que los mares y las tierras no vacíen de especies que viven en tan delicado equilibrio es ya una urgencia. La muerte del ‘Solitario George’ es un toque de atención para no ser un día los ‘Solitarios humanos’.
Empleo en el medio rural: una alternativa real | Gonzalo González
Es necesario simplificar y aclarar que ha día de hoy es más sencillo montar un negocio, y para ello existen distintas herramientas y entidades que trabajamos para esto sea así.
Actualmente hay unos 150 Puntos de Asesoramiento e Inicio de Tramitación (Pait) distribuidos en trece comunidades autónomas y desde aquí rellenando el Documento Único Electrónico (DUE) se puede crear una empresa en un día con unos costes de tramitación de 100€.
Desde la Fundación estamos enseñando que elaborar un plan de negocio, tener en cuenta aspectos de marketing y comercialización, saber lo que es el coaching y otros conceptos empresariales (que parecen muy fríos), no está reñidos con la conservación de la naturaleza y así surge nuestra iniciativa Emprender para Conservar. Hasta ahora hemos ayudado a más de 700 personas y creado entre todos 16 nuevos puestos de trabajo directos.
Entendemos que no puede existir un desarrollo ilimitado a costa de la explotar todos nuestros recursos naturales hasta el extremo de que desaparezcan. En palabras del propio Dr. Félix Rodríguez de la Fuente: ”La Catedral de León o las Pirámides de Egipto las podemos destruir cuando queramos, todo es cuestión de dinamita y reconstruirlas cuestión de tiempo; pero cuando desaparece una sola especie animal, la hemos perdido para siempre, porque crear sólo Dios puede hacerlo.”
Los seres humanos no crecemos indefinidamente, llega un momento en el que hay que dejar de crecer para desarrollarse, enriquecerse, aprender, colaborar y apoyarnos, pero parece que vamos cada uno por un lado sin un rumbo determinado y con la única idea cortoplacista de ganar mucho dinero.
El medio rural se perfila como una alternativa real, y no sólo para desconectar el fin de semana o en verano, sino como un lugar adecuado para vivir y trabajar.
Según la legislación, más del 80% de nuestro territorio es considerado como medio rural y tan sólo acoge a un 17% de la población, es decir, vivimos aglomerados en las ciudades. Paradójicamente dicha población depende del medio rural y si se facilitara información sobre la búsqueda de alojamiento y de empleo en dichas zonas se podría en marcha una revitalización de dichas zonas de manera efectiva. Nosotros lo hemos comprobado.
Volviendo a citar a Félix Rodríguez de la Fuente debemos recordar que “somos una especie más, distinta pero una especie más”, y como tal tenemos un impacto en el medio, que no siempre es negativo. Debemos estar agradecidos por el manejo que han hecho nuestros abuelos, bisabuelos o tatarabuelos de los territorios, ya que eso es lo que ha conseguido hacer que aproximadamente el 28% de España cuente con alguna figura de protección de la naturaleza reconocida o bien internacionalmente (Reservas de la Biosfera) o bien a nivel europeo (Red Natura 2000) o nacionalmente (Parque Nacionales).
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