Pueblos indígenas, los mejores veterinarios | Rosa M. Tristán

En ocasiones, hay investigaciones que ponen en su sitio los conocimientos ancestrales, que en aras de la tecnología más puntera, hemos ido perdiendo por el camino. Es lo que ha pasado ahora con un trabajo sobre los masais de Kenia que concluye que, pese a vivir en una de la zonas más salvajes del planeta, son competentes veterinarios a la hora de detectar enfermedades en los animales, tanto salvajes como domésticos.

El estudio, liderado por investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y publicado en la revista ‘PLoS ONE’, se realizó con pastores masais en la reserva de Masai Mara, en colaboración con expertos del Kenia Wildlife Service. Según sus conclusiones, el 93% de los pastores identifica sin error las enfermedades que padece su ganado, que tienen que ver, en general, con parásitos como la sarna.

Los científicos hicieron un cuestionario oral a estos ganaderos africanos sobre la detección, precisamente, de la sarna, que afecta severamente a sus vacas y cabras, pero también a animales salvajes como los leones, las gacelas o los leopardos. Un 66% conocía perfectamente el parásito que la causa y un 69% era consciente de que es una enfermedad transmisible entre su ganado y la fauna.

Entre los años 2007 y 2011, este pueblo de origen nilótico informó de la presencia en Masai Mara de 59 animales salvajes enfermos, y ello propició que las autoridades los capturaran para curarlos y evitar que el número de afectados se extendiera. “Lo que hemos querido es reconocer su trabajo, poner de manifiesto que los pueblos indígenas, aquí y en otros lugares del mundo, deben ser un agente más en los programas para el control de enfermedades. Su ganado comparte el espacio con la fauna y son testigos directos de lo que pasa”, asegura el investigador Samer Alasaado, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).

Su colega, Ramón Soriguer, me aporta otro dato: en Masai Mara sólo hay un veterinario y más de 60.000 masais ¿cómo no contar con ellos? Sería imposible atender tan vasto territorio si no fuera por sus conocimientos.

Sin embargo, los masai son un pueblo con mala fama en sus propios países, y también entre muchas organizaciones conservacionistas. Les acusan de acabar con los leones para que su ganado no corra peligro o de ocupar demasiado territorio para su ganado, en detrimento de especies protegidas. Por ello, se les ha ido expulsando de sus tierras milenarias, sin acabar de implicarles en un desarrollo turístico del que sólo sacan dinero cuando están cerca de alguna pista y pueden acercarse a vender su artesanía.

Reivindicar su papel con argumentos científicos como los de este trabajo, con datos que demuestran su credibilidad a la hora de diagnosticar y tratar los animales, sirve para poner en su sitio a quienes anteponen los últimos avances científicos por encima de la sabiduría ancestral de este y otros pueblos, a menudo calificados de ‘salvajes’ y ‘atrasados’ por cualificados titulados universitarios.

Así es posible que quienes viajemos a África podamos seguir disfrutando de la insólita visión de un rebaño de cabras y gacelas Thomson, pastoreadas por un niño masai, en total armonía.

Imagen: pastores masais, en un mercado de ganado en Tanzania. | Rosa M. Tristán

3 comentarios:

Benigno Varillas dijo...

Bueno, los masais llevan al sur de Kenia y Norte de Tanzania del orden de 200 años o asi, lo que si se sabe con certeza es que los territorios que ocupan –ellos y las demás tribus nilóticas y bantues que se multiplicaron en plan como ecomienda "el libro" de los pastores, y expandieron por toda África con la ganadería a partir del sobretodo el siglo XVII– eran de los Hadzabé (Sun, bosquimanos) y otros pueblos cazadores recolectores, a los que los maasai, y antes que ellos lo Datoga, expulsaron de su territorio, así como otras tribus en otras zonas, enviándolos al otro mundo... Hoy quedan 1.500 en Tanzania y 5.000 en Kalahari y deberíamos hacer algo porque no se extingan, ya que el "homo salvaje" es una especie que la UICN no ha tenido la amabilidad de meter en la Red List de especies que se nos van. Quien quiera hacer algo por ellos, que me escriba, que yo si tengo un plan y no algunos guías de esos que os echáis en la FFRF para hacer safaris...

Behu dijo...

"La naturaleza es sabia, y por mucho, que el hombre lo intente, no podrá nunca superarla."

JORGE VINICIO SANTOS GONZALEZ VINICIO SANTOS dijo...

Solicito un indulto por el remanente de las bandas de secuestradores que me intimidan por mis calumniadores que me difamaron de prevaricador y de violador sexual masoquista por una ignominia sexual necrofílica desde el año de 1,992 en la ciudad de Guatemala y en el interior de la república y ahora en residenciales San José en San José Pinula, Guatemala. Los sitios de los tales son: losazacuanes@bandasdesecuestradores.org; losazacuanes@bandasdesecuestradoresguatemala.org; losazacuanes@bandasdesecuestradoressanjosepinulaguatemala.org; losazacuanes@bandasdesecuestradoresresidencialessanjosesanjosepinulaguatemala.org; lasmazacuatas@bandasdesecuestradoresmercadovictorreyespursanjosepinulaguatemala.org y lasmazacuatas@bandasdesecuestradorescoloniasantasofiasanjosepinulaguatemala.org.

Atentamente:
Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
Documento de identificacion personal:
1999-01058-0101 Guatemala,
Cédula de Vecindad:
ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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