Especies por descubrir ya están en jaulas | Rosa M. Tristán

Aún los científicos no sabían de su existencia. No tenía nombre, no se había investigado su comportamiento, nada se sabía de su población, pero el pequeño primate africano bautizado ya como lesura (Cercopithecus lomamiensis), llevaba mucho tiempo tras los barrotes de una jaula, en República Dominicada del Congo. Allí fue encontrado por una pareja de investigadores norteamericanos, John y Terese Hart, en una ciudad del norte del país.

El hallazgo fue hecho en 2007 y después de aquello, los Hart localizaron otros ejemplares en la poco explorada selva congoleña. Son, según publican en la revista científica PLoS ONE, unos monos muy sociables, que suelen caminar por el suelo de la densa floresta y que se muestran tímidos ante los extraños.

A estas alturas, descubrir un nuevo ser vivo, de estas dimensiones (miden entre 40 y 60 centímetros) es un acontecimiento para la ciencia. Lo penoso es que, como en anteriores descubrimientos, al mismo tiempo que se ha anunciado su existencia, los Hart, que trabajan en la Fundación Lukuru de Congo y en el Museo Peabody de Estados Unidos, han alertado de que están en riesgo de extinguirse. En este caso, no porque su ecosistema se esté degradando, sino porque los campesinos los cazan para comer.

Los Hart han pedido al Gobierno del país que en la región del río Lomami, donde habitan, se cree un parque nacional, aunque no parece probable. De hecho, mantener los que tienen les sería difícil sin ayuda exterior, y está es cada vez más escasa.

Así que el lesula es ya otro ‘agujero’ abierto en la crisis de la biodiversidad planetaria . Es un boquete tan reciente que ni siquiera ha podido incluirse aún en la ‘lista roja’ que 8.000 investigadores han retocado en el Congreso de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, en la República de Corea.

Los expertos han elaborado un tenebroso ránking con las 100 especies más amenazadas de la Tierra, entre las que hay algunas tan hermosas como el camaleón de Tarzán, el perezoso pigmeo o el rinoceronte de Sumatra. Pero también hay otras menos fotogénicas: pequeñas flores, hongos o unas mariposas grisáceas llamadas ‘Actinote zikani’, que quizás pronto dejen de existir después de millones de años.

El profesor Jonathan Baillie, director de conservación de la Sociedad Zoológica de Londres, denunciaba en este foro cómo los donantes e incluso los movimientos conservacionistas “se inclinan cada vez más a un enfoque sobre qué puede hacer la naturaleza por nosotros; y la especies y hábitats silvestres se valoran, también cada vez más, según los servicios que ofrecen a las personas, por lo que es más difícil proteger a las que están más amenazadas. ¿Acaso no tienen derecho a vivir? ¿Tenemos derecho a condenarlas a la extinción”, se preguntaba.

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, en la misma línea, me comentaba el otro día en una entrevista que la especie humana es “egoísta y mezquina” y que está envuelta en un “consumismo sin sentido”, que conlleva una destrucción brutal con un fin económico.

En Corea, la conclusión del foro de la UICN es que, al margen de que tengan o no rendimiento económico, todas las especies que nos acompañan a los humanos en la biosfera son únicas, insustituibles. Parece evidente que el lesula nunca despertará el interés que los turistas hoy tienen por ver lo gorilas de montaña, pero ese no puede ser el factor determinante que acabe condenándoles a la extinción.

En unos tiempos donde casi todo se ‘monetariza’ no está de más recordar que el mayor beneficio para nuestra especie será conservar lo que tenemos, lo sepamos o no, protegiendo su casa. Es deprimente que los nuevos seres vivos sean descubiertos en una jaula.

1 comentario:

Joaquín Pérez López dijo...

La especie humana, por desgracia, siempre hemos sido egoístas y destructivos, pero también está en nuestras manos poner nuestro "granito de arena" si hacemos lo posible por cambiar este tipo de costumbres y actitudes destructivas con las especies que están al borde de la extinción. Proteger la biodiversidad de especies (animales y vegetales) del planeta es un paso decisivo e importante para cuidar la especie humana, en el presente y en el futuro.

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