La macabra simbiosis con los delfines | Rosa M. Tristán

Cuando los pescadores Imraguen, de Mauritania, golpeaban unos palos desde la costa atlántica del Parque Nacional de Arguin, entre Nouakchott y Nuadibú, los delfines acudían a su llamada y con ellos arrastraban a otros peces que caían en las redes de quienes esperaban con el agua hasta las rodillas.

Nadie sabe el origen de esta simbiosis ancestral entre los humanos y los inteligentes cetáceos, pero hoy ese comportamiento, que se remontaba cientos de años, quizás miles, prácticamente ha desaparecido. Hace seis años, cuando visité la zona, ya era una tradición esporádica, y los Imraguen o habían emigrado o ejercían de guías para turistas o se morían de hambre.

Mar adentro, en otra simbiosis que se remonta a los primeros navegantes, los pescadores en todo el planeta se han visto acompañados por los hermosos cetáceos en sus singladuras, siempre prestos a ayudar cuando era preciso.

Pero hemos abierto una brecha: la sobrepesca ha acabado con los peces que les animaban a llegar a las playas mauritanas y los inteligentes delfines son cada vez más escasos y ya no acuden a la llamada de los imraguen. Son capturados a cientos en la indiscriminada pesca del atún, heridos por golpes contra las embarcaciones que pueblan los mares, alterados por la contaminación, convertidos en sopa… Hoy, la única simbiosis que continúa expandiéndose sin freno es la que mantienen con el ser humano en zoológicos y parques acuáticos.

Desde el 4 de julio, una campaña en la que participan varias ONG de protección animal y muchos famosos, denuncia bajo el lema ‘SOS Delfines” que en algunas instalaciones en las que participan en espectáculos les atiborran de Valium o esteroides para que no estén agresivos, y que vivir en un tanque de agua durante años les genera graves depresiones, que su cautiverio les atrofia su vida sexual y el cerebro.

Los promotores de esta iniciativa, SOS Delfines.org, han logrado la complicidad de Bigas Luna, Fernando Tejero o Macaco para dar la cara por los cetáceos. Recuerdan que al menos 90 delfines y cinco orcas son explotadas en shows musicales por toda España y más de un millar en el mundo. ¿Y qué pensar del creciente interés en nadar entre delfines en una piscina, agarrarles la aletas o subírseles encima? Algunos lo llaman ‘delfinoterapia’, pero es una relación desigual, impuesta, que poco tiene que ver con la de los pescadores mauritanos, con la de los pescadores.

En una ocasión, el cuidador de un zoo, en España, me ofreció alimentar un delfín en su tanque, mientras afuera comenzaba a atronar la música. Me recordó al ‘Flipper’ de mi infancia y parecía reír, pero su mirada era triste, su risa una mueca. A la cabeza me vino aquélla otra, anterior y mucho más feliz, de una manada de delfines saltando a 100 metros de la costa africana, desde donde ya no les llamaba ningún Imraguen.

Con un verano por delante, que puede estar lleno de actividades para interactuar con otros seres vivos, no está de más recordar que para los griegos estos mamíferos de de privilegiadas neuronas eran hombres castigados con esa metamorfosis por el dios Dionisio, al que quisieron vender como esclavo. Volveremos a ser castigados con pérdida definitiva si seguimos empeñados en divertirnos a su costa de su agonía mientras destrozamos la casa de la que fueron desahuciados.

Puedes firmar aquí la campaña Delfines.org

6 comentarios:

Vicent dijo...

Interesante artículo, que espero sea el inicio de una nueva etapa brillante y apasionante. Suerte Rosa.

Anónimo dijo...

Muy interesante.Realmente no sabemos que ocurre con muchos de los animales de los zoológicos.

Anónimo dijo...

Gracias por su rigor con la información. Espero ver más artículos como éste publicados en este blog.

Anónimo dijo...

Respecto del tema de los delfines quiero recomendaros una película documental que supongo todos conocereis: THE COVE. Fue Oscar al mejor documental en 2010. Yo se la pongo en clase a mis alumnos y consigo el resultado que busco: indignación. Y también sorpresa. Después de ver THE COVE no es fácil que ningún adolescente vuelva a entrar en un delfinario.

Alicia Luna dijo...

Gracias por mantenernos informados del mundo de los animales que también es nuestro mundo.

Jorge Ramiro dijo...

Es muy interesante leer estos artículos para todos los que nos interesa el reino animal. Desde mis apartamentos en costa del este, paso mucho tiempo leyendo y aprendiendo sobre animales

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